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action or later. Please see Debugging in WordPress for more information. (This message was added in version 6.7.0.) in /home3/estiloyn/bglobalmag.com/wp-includes/functions.php on line 6114El éxito es un concepto que ha sido debatido y redefinido a lo largo de los años. Para algunos, el éxito está vinculado a la acumulación de riqueza o la consecución de metas profesionales, mientras que para otros, se trata de alcanzar la paz interior y la satisfacción personal. Sin embargo, más allá de las diferentes interpretaciones, existe una verdad fundamental: el éxito es una decisión. No es algo que simplemente ocurre por casualidad o por un golpe de suerte; es el resultado de una serie de decisiones conscientes y acciones deliberadas que tomamos cada día. En este artículo hablaremos cómo la mentalidad, las elecciones y las acciones estratégicas determinan nuestro destino, tanto en el ámbito empresarial como personal.
El éxito comienza en la mente. La forma en que pensamos y percibimos el mundo influye directamente en nuestras acciones y, en última instancia, en nuestros resultados. Aquellos que deciden adoptar una mentalidad de éxito creen que son capaces de alcanzar sus metas, sin importar cuán difíciles o distantes parezcan. Esto no significa que no enfrenten desafíos o fracasos en el camino, sino que deciden ver estos obstáculos como oportunidades de aprendizaje y crecimiento.
Mentalidad de crecimiento vs. Mentalidad fija
La psicóloga Carol Dweck, en su libro Mindset: The New Psychology of Success, introduce el concepto de la mentalidad de crecimiento frente a la mentalidad fija. Aquellos con una mentalidad fija creen que sus habilidades, talentos e inteligencia están predeterminados y no pueden cambiar significativamente. Por lo tanto, evitan los retos y tienden a rendirse fácilmente ante el fracaso. Por el contrario, quienes poseen una mentalidad de crecimiento creen que, con esfuerzo y aprendizaje continuo, pueden mejorar y superar sus limitaciones. Estas personas deciden que el éxito es posible a través del trabajo duro y la perseverancia.
Adoptar una mentalidad de crecimiento es un primer paso crucial para el éxito. Las personas que deciden creer que pueden mejorar y adaptarse, no solo a nivel personal, sino también en el ámbito empresarial, están mejor equipadas para tomar decisiones acertadas y avanzar hacia sus metas.
El éxito no llega sin una dirección clara. Las personas que triunfan deciden desde el principio lo que quieren lograr y se comprometen a trabajar para ello. Tener una visión clara es esencial, ya que proporciona un sentido de propósito y enfoque. Sin esta claridad, es fácil perderse en las distracciones y alejarse de los objetivos principales.
Establecimiento de metas
El proceso de tomar decisiones exitosas comienza con la definición de metas claras y específicas. Las metas actúan como un mapa que guía las acciones diarias. Una empresaria que decide que quiere aumentar sus ingresos en un 30% durante el próximo año no solo está eligiendo un número arbitrario, sino que está estableciendo un marco claro para lo que debe lograr. Esto la llevará a tomar decisiones estratégicas sobre la expansión de su mercado, el desarrollo de nuevos productos o la mejora de su equipo de ventas.
Las metas deben ser medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo definido (criterios SMART). Al fijar objetivos bajo estos parámetros, las personas pueden monitorear su progreso y realizar los ajustes necesarios en el camino, tomando decisiones informadas que las acerquen al éxito.
Si bien el pensamiento positivo y una visión clara son fundamentales, el éxito no es posible sin acción. La acción constante y deliberada es lo que transforma los sueños en realidad. El éxito se construye a través de decisiones diarias: elegir trabajar en lugar de procrastinar, optar por aprender en lugar de quedarse en la comodidad, y preferir la resiliencia ante el fracaso.
La disciplina como clave para el éxito
La disciplina es la habilidad de seguir adelante incluso cuando no sientes ganas de hacerlo. Las personas exitosas deciden ser disciplinadas, lo que les permite mantenerse consistentes en su trabajo. Muchas veces, no es el talento o las oportunidades lo que distingue a quienes triunfan, sino la capacidad de tomar la decisión diaria de avanzar, aunque sea un pequeño paso.
Para muchas empresarias, esto significa tomar decisiones difíciles: invertir tiempo en aprender nuevas habilidades, gestionar recursos de manera eficiente, o incluso tomar riesgos calculados. Pero esta acumulación de decisiones, día tras día, crea una inercia positiva que lleva al éxito.
Un factor común en la vida de cualquier persona exitosa es el fracaso. Sin embargo, lo que separa a los triunfadores de los demás es su decisión de aprender y crecer a partir de sus errores, en lugar de rendirse. Cada error es una oportunidad para mejorar, y el fracaso se convierte en una herramienta poderosa para el éxito cuando se maneja correctamente.
Resiliencia y adaptabilidad
Las empresarias exitosas deciden ser resilientes. Saben que los fracasos no definen su valor ni determinan su destino final. En cambio, ven cada error como una lección. Un ejemplo famoso de esto es el de Sara Blakely, la fundadora de Spanx, quien decidió seguir adelante a pesar de las críticas iniciales y múltiples rechazos. Su persistencia y decisión de no dejarse derrotar por los obstáculos la llevaron a crear una empresa multimillonaria.
Las decisiones que tomamos después de un fracaso son críticas. Podemos optar por lamentarnos y rendirnos, o podemos decidir cambiar nuestro enfoque, aprender de nuestros errores y seguir adelante con más sabiduría y determinación.
El éxito también está influenciado por las personas con las que te rodeas. Las personas exitosas deciden formar redes de apoyo y colaborar con personas que los inspiren y les ayuden a crecer. Una empresaria que decide rodearse de mentores, colegas y socios estratégicos no solo mejora su red de contactos, sino que también se expone a nuevas ideas y perspectivas que pueden acelerar su éxito.
Redes de apoyo y colaboración
El crecimiento de una empresa o proyecto no ocurre en un vacío. Decidir establecer alianzas y construir relaciones sólidas dentro de una red de apoyo ofrece una ventaja competitiva significativa. Las redes profesionales y las relaciones de mentoría proporcionan no solo conocimientos técnicos, sino también motivación y oportunidades de expansión que, de otro modo, podrían no estar disponibles.
Finalmente, uno de los aspectos más subestimados del éxito es la decisión de cuidar de uno mismo. El éxito empresarial y personal no tiene sentido si no viene acompañado de bienestar físico, mental y emocional. Las empresarias que deciden priorizar su salud y equilibrio personal están mejor preparadas para enfrentar los desafíos diarios, tomar decisiones acertadas y disfrutar de los frutos de su trabajo.
Autocuidado y bienestar
El autocuidado es una decisión que impacta directamente en la productividad y la capacidad de tomar decisiones. Mantener un equilibrio entre la vida personal y profesional permite recargar energías, mantener la claridad mental y fomentar la creatividad. Sin este cuidado, el riesgo de agotamiento es alto, lo que puede poner en peligro tanto el éxito empresarial como el bienestar personal.
El éxito no es una meta lejana e inalcanzable reservada para unos pocos afortunados. Es el resultado directo de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida y carrera. Decidir tener una mentalidad de crecimiento, fijar metas claras, actuar con disciplina, aprender de los fracasos, rodearse de personas adecuadas y priorizar el autocuidado son algunos de los pilares que construyen el camino hacia el éxito. No importa el punto de partida o los obstáculos en el camino; el verdadero poder del éxito reside en tomar la decisión, cada día, de seguir avanzando hacia él.
Comienzo esta columna y sobre todo partiendo el año creo que es importarte contarte de mi experiencia de DESCONECTAR para CONECTAR.
A todos nos pasa, clamas desconexión, llegaste al borde de la extenuación, quieres poner el modo avión y dejarte llevar.
Normal, aunque hay otras alternativas para este círculo vicioso de me agoto, me desconecto, vuelvo al mismo sitio, vuelvo a agotarme y otra vez al mismo sitio una y otra vez. Pero ese circulo seguirá si no haces una pausa real.
STOP. Necesitas parar y tomar aire. No puedes seguir en esta rueda que te está desgastando. No sé si te ocurra, pero eso es algo que a mi particularmente me ocurre en ocasiones. Y es que el ajetreo de los días, las tareas, el trabajo, los asuntos y problemas, el ruido de las redes sociales… todo eso a veces hace que nos alejemos de nosotros mismos. Como si nos desconectaran de quien realmente somos y de la forma en que queremos, debemos y necesitamos vivir.
Por eso a menudo busco tomar una pausa. Es un momento de introspección que me permite clarificar mi mente, definir mis prioridades y reencontrarme conmigo. Creo que hay un mal entendimiento de lo que significa una pausa; pausar no es procrastinar o distraerte de tu propósito. Es repensar el momento actual, tu siguiente paso. Accionar sin pausar es desbocarte. Una pausa es tan valiosa como el tiempo mejor aprovechado.
Una pausa puede verse como un time out o como unas vacaciones, y ambas están bien.
El error es creer que ‘no hacer’ es desperdiciar el tiempo. Y asi lo vi mucho tiempo, hasta que me di cuenta que son necesarias y no, no había dejado de hacer las cosas, al pausar volvi hacerlas con más creatividad, entusiasmo y pasión, si pasión es lo que nos mueve hacer lo que nos encanta pero de eso te hablaré en una próxima vez.
Me gusta pensar que las pausas existen, al menos para mí, para volver a conectar conmigo, con mi esencia y mi propósito. Si me doy tiempo, me doy claridad. Y si lo tengo claro, sé qué pasos dar. Sí, pausar es descansar y descansar es volver a empezar con más fuerza y más energía.
A veces necesitamos hacer una pausa para reencontrarnos y regresar a ser lo que somos en esencia.
La esencia, es lo que nos define “Tal cual en la imagen personal”, Es lo que te identifica desde dentro. Es algo que sientes y expresas y no surge por reacción sino que proviene de tu interior.
Tanto si una pausa es circunstancial o no, todo tiempo que dedicamos a nosotros es válido y necesario. Es honorable saber cuándo parar, cuándo detenernos para preguntarnos ‘¿Esto es lo que quiero?’ ‘¿Esto me hace feliz?’ ‘¿Esto me nutre?’ Las pausas son importantes porque significan ese espacio para meditar lo verdaderamente importante.
Nunca olvides…
Que nadie te diga lo contrario.
Nos vemos pronto